"En donde no esté el Buda pasa rápidamente y sigue sin detenerte;
pero en donde él se encuentre, pasa aún más rápido..."

Arts. Meditación

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lunes, 8 de febrero de 2010

El Chan (Zen): la filosofía del silencio - Feng Youlan (fragmento)



Templo Shaolin en las montañas de Song Shan, provincia de Henan

CAPÍTULO XXII

EL CHANISMO: LA FILOSOFÍA DEL SILENCIO

El término chino chan (zen, en japonés) o channa es una versión fonética del sánscrito dhyana, que suele ser traducido como “meditación”. La versión tradicional sobre el origen de la escuela chan o zen es que el Buda dejó, además de enseñanzas que se pusieron por escrito, una enseñanza esotérica que se transmitía paralelamente a los textos. Esta enseñanza la transmitió personalmente a uno de sus discípulos quien, a su vez, la dio a uno de los suyos; y así fue pasando hasta Bodhidharma quien, según se supone, fue el vigésimo octavo Patriarca en la India, y quien fue a China por algún tiempo entre los años 520 y 526, donde fue el primer Zu (Patriarca, literalmente: Ancestro) de la escuela chan en China.

VERSIÓN TRADICIONAL SOBRE EL ORIGEN DEL CHANISMO



Allí Bodhidharma transmitió la enseñanza esotérica a Huike (486-593), quien fue el segundo Patriarca en China. La enseñanza fue así comunicada hasta que se produjo una importante escisión en la escuela, causada por los dos principales discípulos del quinto Patriarca, Hongren (605-675). Uno de ellos, Shenxiu (fallecido en el año 706), fue fundador de la Escuela del Norte; el otro, Huineng (638-713), fundó la Escuela del Sur. La Escuela del Sur sobrepasó pronto a la del Norte en popularidad, de manera que Huineng llegó a ser considerado como el Sexto patriarca, el verdadero sucesor de Hongren. Todos los grupos influyentes posteriores del chanismo partieron en su origen de los discípulos de Huineng*.

(*Para la versión tradicional, véase Yang Yi (974-1020), Chuang Deng Lu o Registros de la transmisión de la Luz, volumen I.)

¿Hasta dónde podemos aceptar la primera parte de esta versión tradicional? Ella es muy cuestionada, porque no se apoya en ningún documento anterior al siglo XI. No es nuestro propósito hacer aquí un examen erudito de este problema. Basta decir que hoy ningún especialista toma muy en serio la tradición. En realidad, como ya hemos visto en el capítulo anterior, el marco teórico para el chanismo ya había sido creado en China por hombres como Sengzhao y Daosheng. Dado este marco, el surgimiento del chanismo parece haber sido casi inevitable, y no es necesario recurrir al casi legendario Bodhidharma como fundador.

La división en la escuela chan causada por Shenxiu y Huineng es, sin embargo, un hecho histórico. La divergencia entre los fundadores de las escuela del Norte y del Sur sigue las líneas de la anterior divergencia entre la xing zong (Escuela de la mente Universal) y la kong zong (Escuela del vacío), divergencia que fue descrita en el capítulo anterior. Esto puede ser visto en la propia autobiografía de Huineng. Por esta obra sabemos que Huineng fue oriundo de la actual provincia de Guangdong y que estudió budismo con el Patriarca Hongren. La obra cuenta que un día, Hongren, dándose cuenta de que ya le quedaba poco tiempo de vida, convocó a sus discípulos y les dijo que debía designar un sucesor, que sería el discípulo que escribiera el mejor poema sintetizando la enseñanza del chanismo.

Shenxiu escribió entonces el siguiente poema:

El cuerpo se parece al árbol bodhi,
Y la mente a un espejo reluciente;
Los limpiamos hora tras hora,
Para que nos cubra el polvo.

Para refutar esta idea, Huineng escribió:

En el origen no había árbol bodhi,
Ni espejo alguno;
Si no había nada en el origen,
¿qué puede cubrir el polvo?

Se dice que Hogren aprobó el poema de Huineng y lo señaló como su sucesor, el sexto Patriarca.*

(Véase Liuzu Tanjing o Sutra hablado por el sexto Patriarca, volumen I.)

El poema de Shenxiu enfatizaba la idea de la Mente universal o la naturaleza búdica de que había hablado Daosheng, mientras que el de Huineng subrayaba la idea del wu (no ser) de Sengzhao. Hay dos frases que aparecen a menudo en el chanismo: “La mente misma es el Buda” y “No mente, no Buda”. El poema de Shenxiu es expresión de la primera frase, y el de Huineng expresa la segunda.

EL PRIMER PRINCIPIO ES INEXPRESABLE

Más tarde, el curso principal del desarrollo de la escuela chan siguió la línea establecida por Huineng. En él la combinación ya iniciada entre la Escuela del Vacío y el taoismo llegó a su climax. Lo que la Escuela del Vacío llamó verdad en el sentido más amplio en el tercer nivel fue, para los chanistas, el primer principio. Como hemos visto en el capítulo anterior, en este tercer nivel uno simplemente no puede decir nada. Por lo tanto, el primer principio es inexpresable por su propia naturaleza. Una vez se le preguntó al maestro chan Wenyi (fallecido el año 958): ´¿Cuál es el primer principio?´ A esto respondió: “Si yo lo dijera, se convertiría en el segundo principio.” (Wenyi Chansi Yulu o Dichos del maestro chan Wenyi.)

Fue un principio de los maestros chan enseñar a sus discípulos sólo a través del contacto personal. En bien de los que no tenían oportunidad para tal contacto, sin embargo, se hicieron registros escritos de los dichos de los maestros, que se conocieron como yu lu (“conversaciones registradas”). Ésta fue una práctica que más tarde adoptaron los neoconfucianos. En estos registros, vemos con frecuencia que cuando un estudiante se aventuraba a hacer una pregunta sobre los principios fundamentales del budismo, solía recibir una paliza de su maestro chan, o alguna respuesta que no venía al caso en absoluto. Se le diría, por ejemplo, que el precio de cierta verdura era de tres centavos. Estas respuestas parecen ser muy paradójicas para los que no están familiarizados con el propósito del chanismo. Pero este propósito es simplemente dejar al estudiante saber que lo que pregunta no tiene respuesta. Una vez que lo comprende, comprende mucho.

El primer principio es inexpresable, porque lo que se llama wu no es algo de lo que pueda hablarse. Al llamarle “mente” o darle cualquier otro nombre, uno ya está dándole una definición e imponiéndole así un límite. Como dicen tanto los chanistas como los taoístas, uno cae entonces en la “red de las palabras”. A Mazu o Patriarca Ma (fallecido en el año 788), discípulo del discípulo de Huineng, se le preguntó una vez:”¿Por qué dice usted que la mente misma es el Buda?” Mazu respondió: “Quiero simplemente detener el lloro de los niños.” “Suponga que dejan de llorar”, insistió el interlocutor. “Entonces no mente, no Buda”, contestó Mazu.*

(Yizang (de la dinastía Song), Guzunxu Yulu o Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen I.)

Otro estudiante preguntó a Mazu: “¿Qué tipo de hombre es el que no está vinculado con ninguna de las cosas?” El maestro respondió: “Cuando usted beba de un trago todas las aguas del río Xijiang, se lo diré.” (Ibíd..) Eso es obviamente imposible, pero Mazu insinuó así al estudiante que no contestaría la pregunta. En los hechos, su pregunta no tenía respuesta, porque el que no está vinculado con ninguna cosa es quien sobrepasa todas las cosas. Siendo esto así, ¿cómo se puede preguntar qué tipo de hombre es él?

Algunos maestros chan usaban el silencio para expresar la idea del wu o el primer principio. Se dice, por ejemplo, que cuando Huizhong (fallecido en el año 775) fue a discutir con otro monje, simplemente se sentó en su silla y se mantuvo en silencio. Entonces el otro monje le dijo: “Haga el favor de proponer su tesis para que yo pueda argumentar. “ Huizhong replicó: “Ya he propuesto mi tesis.” El monje preguntó: “¿Cuál es?” Huizhong dijo: “Sé que está más allá de su comprensión.” Y diciendo esto, se levantó de la silla. (Registro de la Transmisión de la Luz, volumen V.) La tesis que propuso Huizhong fue la del silencio. Como el primer principio o el wu no es algo de lo que pueda hablarse, la mejor forma de exponerlo es mantenerse en silencio.

Desde este punto de vista, ninguna escritura sagrada o sutra tienen ninguna conexión real con el primer principio. Por eso el maestro chan Yixuan (fallecido en el año 866), fundador de un grupo en el chanismo conocido como ´Escuela linji´, dijo: “Si usted quiere tener la correcta comprensión, no debe ser engañado por otros. Debe matar todo lo que encuentre interna o externamente. Si encuentra al Buda, mate al Buda. Si encuentra a los patriarcas, mate a los patriarcas...Entonces podrá lograr su emancipación.” (Dichos registrados de Próceres Antiguos, volumen IV.)

MÉTODO DE CULTIVACIÓN

El conocimiento del primer principio es conocimiento que es no-conocimiento; por consiguiente, el método de cultivación es también cultivación que es no-cultivación. Se dice que Mazu, antes de convertirse en discípulo de Huairang (fallecido en el año 744), vivió en la montaña Hengshan (en la actual provincia de Hunan). Allí ocupaba una choza solitaria en que, siempre solo, practicaba la meditación. Un día Huairang comenzó a moler ladrillos frente a la choza. Cuando Mazu lo vio, le preguntó qué estaba haciendo. Huairang respondió que se proponía hacer un espejo. Mazu dijo: “¿Cómo se puede hacer un espejo moliendo ladrillos?” Huairang replicó: “Si no se puede hacer un espejo moliendo ladrillos, ¿cómo puede hacerse Buda meditando?” Por este dicho Mazu fue iluminado y se convirtió en discípulo de Huairang. (Dichos registrados de Próceres Antiguos, volumen I.)

Así, de acuerdo con el chanismo, el mejor método de cultivación para lograr la conversión en Buda es no practicar ninguna cultivación. Cultivarse es ejercer esfuerzo deliberado, lo que es youwei (tener acción). Este youwei, desde luego, producirá algún buen efecto, que, sin embargo, no será duradero. El maestro chan Xiyun (fallecido en el año 847), conocido como el Maestro de Huangbo, dijo: “Suponiendo que en innumerables vidas un hombre ha practicado los seis paramitas (métodos para lograr la salvación), ha hecho el bien y ha logrado la sabiduría del Buda; esto no durará para siempre. La razón está en la causa. Cuando la fuerza de la causa esté agotada, el hombre retrocederá a lo que no es permanente.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen III.)

También dijo: “Todos los hechos son esencialmente no permanentes. Todas las fuerzas tienen su último día. Se parece a una flecha disparada hacia el aire; cuando se acaba su fuerza, retorna y cae al suelo. Todas ellas están conectadas con la “Rueda del nacimiento y la Muerte.” Practicar la cultivación por medio de ellas es entender mal la idea del Buda y esforzarse en vano.” (Ibíd.)

Manifestó asimismo: “Si usted no comprende el wu xin (ausencia de una mente con propósito), entonces está adherido a los objetos y sufre de obstrucciones...En realidad no existe el bodhi (sabiduría). El que el Buda hablara de él fue simplemente un medio para educar a los hombres, así como las hojas amarillas puede ser tomadas como monedas de oro para detener el llanto de los niños...La única cosa que cabe hacer es librarse del viejo karma cuando se ofrezca la oportunidad, y no crear ningún nuevo karma del que puedan manar nuevas calamidades.” (Ibíd.)

Así, el mejor método de cultivación espiritual es hacer las tareas de uno sin esfuerzo deliberado, sin una mente con propósito. Esto es exactamente lo que los taoístas llamaba wuwei (no acción) y wuxin (no mente). Es lo que implica la teoría de Huiyan y, probablemente, la declaración de Daosheng de que “un buen hecho no acarrea retribución.” Este método de cultivación no está orientado a hacer cosas para lograr buenos efectos, por más buenos que puedan ser en sí éstos. Más bien tiene por objetivo hacer las cosas en tal forma que no acarrean efecto en absoluto. Cuando todas las acciones de uno no producen efecto alguno, y cuando los efectos del karma anteriormente acumulado se han agotado, se logra la emancipación de la “Rueda del Nacimiento y la Muerte” y se llega al nirvana.

Hacer las cosas sin esfuerzo deliberado y sin mente determinada es hacerlas naturalmente y vivir naturalmente. Yixuan dijo: “En el camino para convertirse en Buda, no hay lugar para el esfuerzo deliberado. El único método es realizar las tareas comunes y corrientes de uno: defecar, orinar, vestirse, comer y acostarse al estar cansado. El tonto se reirá de mí, pero el sabio me comprenderá.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen IV.) La razón por la cual los que tratan de convertirse en Buda suelen no poder seguir este curso es que ellos no tienen autoconfianza. Yixuan dijo: “Hoy en día los que se dedican a la cultivación espiritual no pueden alcanzar sus metas. Su falta es no tener confianza en sí mismos...¿Quiere usted saber quiénes son los patriarcas y los budas? Todos los que están delante de mí, ustedes, son patriarcas y budas.” (Ibíd.)

Por lo tanto, el camino para practicar la cultivación espiritual es tener plena confianza en sí mismo y descartar toda otra cosa. Todo lo que uno debe hacer es realizar las tareas comunes en su vida cotidiana, y nada más. Esto es lo que los maestros chan llaman “cultivación a través de la no-cultivación”.

Aquí surge una pregunta: Suponiendo que esto es así, ¿cuál es la diferencia entre el hombre que se dedica a la cultivación d este tipo y el hombre que no se dedica en absoluto a ninguna cultivación? Si el último hace precisamente lo que hace el primero, él debe lograr también el nirvana, y así debe llegar el día en que no haya en absoluto ninguna “Rueda del Nacimiento y la Muerte”.

A esta pregunta se puede responder que, aunque vestirse y comer son asuntos comunes y sencillos, no es fácil hacerlos con una mente completamente sin propósito y sin apego alguno. A una persona le gusta la ropa fina, por ejemplo, y no le gusta la ropa mala, y se siente complacida cuando otros admiran su ropa. Estos son todos apegos derivados del vestir ropa. Lo que subrayaron los maestros chan es que la cultivación espiritual no requiere de actos especiales, tales como las ceremonias y las plegarias de la religión institucionalizada. Uno simplemente debe tratar de quedar sin mente orientada o sin apego alguno en la vida cotidiana; entonces la cultivación vendrá a parar en la mera realización de los asuntos comunes y sencillos de la vida diaria. Al principio, uno necesitará hacer esfuerzo para quedar sin esfuerzo, y para tener una mente orientada con miras a no tener mente, así como para olvidar uno necesita recordar que debe olvidar.

Por consiguiente, la cultivación a través de la no cultivación es en sí un tipo de cultivación, tal como el conocimiento que no es conocimiento es, sin embargo, una forma de conocimiento. Este conocimiento difiere de la ignorancia original y, de igual modo, la cultivación a través de la no cultivación difiere de la naturalidad original. Porque la ignorancia y la naturalidad originales son dones de la naturaleza, mientras que el conocimiento que no es conocimiento y la cultivación por medio de la no cultivación son producto del espíritu.

ILUMINACIÓN REPENTINA

La práctica de la cultivación, por más larga que sea, en sí es sólo un tipo de preparación. Para convertirse en Buda, esta cultivación debe culminar en una Iluminación Repentina, tal como fue descrita en el capítulo anterior cuando se comparaba con el salto de un precipicio. Sólo después de haber efectuado este salto, uno llega a ser Buda.

Tal ilustración suele ser referida por los maestros chan como “la visión del tao”. Puyuan, conocido como Maestro de Nanchuan (fallecido en el año 830), le dijo a su discípulo: “El tao no es clasificable como conocimiento ni como desconocimiento. El conocimiento es conciencia ilusoria y el desconocimiento es inconsciencia ciega. Si usted comprende realmente el indudable tao, éste se parece a un amplio espacio de vacío; ¿cómo se puede forzar en él distinciones entre lo correcto y lo incorrecto?” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen XIII.) Comprender el tao es igual que identificarse con él. Su amplio “espacio vacío” no es un vacío; es simplemente un estado en que están eliminadas todas las distinciones.

Este estado es descrito por los maestros chan como un estado en que “el conocimiento y la verdad se tornan indistinguibles, los objetos y el espíritu forman una simple unidad, y deja de haber distinción entre el experimentador y lo experimentado.” (Ibíd.., volumen XXXII.) “Un hombre que bebe agua conoce por sí mismo si el agua está fría o caliente.” Esta última expresión, que apareció primero en el Sutra hablado por el sexto patriarca (Huineng), pero que más tarde fue ampliamente citada por otros maestros chan, significa que sólo el que experimenta la indistinción del experimentador y lo experimentado conoce realmente lo que es.

En este estado, el experimentador ha descartado el conocimiento en el sentido común, porque este tipo de conocimiento postula una distinción entre el conocedor y lo conocido, No obstante, él no está sin conocimiento, porque su estado difiere del de ciega inconsciencia, como le llama Nanquan. Esto es lo que se llama “conocimiento que no es conocimiento”.

Cuando el estudiante ha llegado al borde de la Iluminación Repentina, es cuando el maestro puede ayudarle más. Cuando uno está a punto de dar el salto, una cierta asistencia, por más pequeña que sea, es de gran ayuda. En esta etapa, los maestros chan solían practicar lo que llamaban “método de palo o grito” para ayudar en el salto a la Iluminación repentina. La literatura chan registra muchas anécdotas en que un maestro, habiendo pedido a su discípulo considerar algún problema, de repente le propinaba varios golpes con un palo o le gritaba. Si estos actos se realizaban en el justo momento, el resultado sería una Iluminación Repentina para el estudiante. Al parecer, el acto físico efectuado de esta manera sacude al estudiante llevándolo a un estado de conciencia de la Iluminación para el cual ha venido preparándose mucho tiempo.

Para describir la Iluminación Repentina, los maestros chan usan la metáfora del “fondo de una cuba que se cae”. Cuando esto sucede, todo lo que contiene la cuba cae repentinamente. Del mismo modo, cuando uno queda repentinamente iluminado, encuentra resueltos todos sus problemas. Ellos quedan resueltos no en el sentido de que se obtenga una solución positiva para ellos, sino en tanto todos los problemas dejan de serlo. Por esta razón el tao es llamado “el indubitable tao”.

EL LOGRO DEL “NO-LOGRO”

El logro de la Iluminación Repentina no trae el logro de ninguna cosa nueva. El maestro chan Qingyuan, conocido como Maestro de Shuzhou (fallecido en el año 1120), dijo: “Si usted lo comprende ahora, ¿dónde está lo que no comprendía antes? Lo que antes era ilusorio para usted es lo que ahora le queda ilustrado, y lo que le queda ilustrado ahora es lo que antes era ilusorio.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen XXXII.) Como hemos visto en el capítulo anterior, lo real es lo fenoménico según Sengzhao y Daosheng. En el chanismo se dice que “la montaña es la montaña, el río es el río”. Cuando uno se halla en el estado de ilusión, ve la montaña como montaña y el río como río, Pero, después de la Iluminación, aún ve la montaña como montaña y el río como río.

Los maestros chan también usan otra expresión común: “Montado en un asno para buscar un asno.” Con esto se refieren a una búsqueda de la realidad fuera de lo fenoménico, en otras palabras, a la búsqueda del nirvana fuera de la “Rueda del Nacimiento y la Muerte”. Shuzou dijo: “Hay solamente dos enfermedades: una es montar un asno para buscar un asno; la otra es montar un asno sin disposición de bajar. Usted dice que montar un asno para buscar un asno es ser mentecato y que quien lo hace debe ser castigado. Esta es una enfermedad muy grave. Pero yo le digo a usted que no busque el asno en absoluto. El hombre inteligente, comprendiendo lo que quiero decir, deja de buscar el asno y, de este modo, el estado ilusorio de su mente deja de existir.

“Pero, si habiendo encontrado el asno, uno no está dispuesto a bajar, esta enfermedad es más difícil de curar. Yo le digo a usted que no monte en el asno en absoluto. Usted mismo es el asno. Toda cosa es el asno. ¿Por qué monta usted en él? Si usted monta, no puede curar su enfermedad. Pero si no monta, el universo es como un gran espacio abierto para su visión. Cuando estas dos enfermedades son expelidas, nada se mantiene para afectar su mente. Esta es la cultivación espiritual. Usted no necesita hacer nada más.” (Ibíd..) Si uno insiste en que después de lograr la Iluminación Repentina todavía logrará algo más, esto es montar un asno sin disposición de bajar.

Huangbo dijo: “(Si hay Iluminación Repentina), el habla o el silencio, la actividad o la inactividad, y cada cuadro y sonido, todo pertenece al Buda. ¿Adónde ir a buscar al Buda? No coloque una cabeza por encima de una cabeza ni una boca al lado de una boca.” (Dichos Registrados de próceres Antiguos, volumen III.) Si hay Iluminación, cada cosa pertenece al Buda y por doquier está el Buda. Se dice que un monje chan entró en un templo y escupió en la estatua del Buda. Cuando fue criticado, replicó: “Haga el favor de mostrarme un lugar donde no esté el Buda.” (Registro de la Transmisión de la Luz, volumen XXVII.)

Por eso el sabio chan vive justamente como cada uno y hace lo que hace cada uno. Al pasar de la ilusión a la Iluminación, él ha dejado atrás su humanidad mortal y a entrado en el estado de sapiencia. Pero, después de ello ha dejado atrás el estado de sapiencia y entra una vez más en la humanidad mortal. Esto es descrito por los maestros chan como “subir un paso más desde el tope del bambú de cien pies”. “El tope del bambú” simboliza el logro de la Iluminación. “Subir un paso más” significa que después de la Iluminación el sabio tiene otras cosas que hacer. Lo que él tiene que hacer, sin embargo, se reduce a las cosas comunes de la vida cotidiana. Como Nanquan dijo: “Después de llegar a comprender el otro lado, usted regresa y vive en este lado.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen XII.)

Aunque el sabio continúa viviendo en este lado, su comprensión del otro lado no es en vano. Aunque sólo hace lo mismo que otros hombres, ello tiene un significado diferente para él. Huaibai, conocido como el maestro de Baizhang (fallecido en el año 814), dijo: “Aquello que antes de la Iluminación se llama cólera lujuriosa, después de la Iluminación se llama Sabiduría Búdica. El hombre no es diferente del que era antes; sólo lo que hace es diferente.” (Dichos Registrados de Próceres Antiguos, volumen I.) Parece haber un error textual en la última oración. Lo que quería decir Baizhang era evidentemente así: “Lo que el hombre hace no es diferente de lo que hacía antes; sólo el hombre en sí no es el mismo de antes.”

El hombre no es el mismo, porque aunque lo que hace es lo que hace cada uno, él no tiene apego a ninguna cosa. Este es el significado del dicho chan: “Comer todos los días y no tragarse un solo grano; llevar ropa todos los días pero no tocar ni un solo hilo.” (Dichos registrados de Próceres Antiguos, volúmenes III y XVI.)

Pero, también hay otro dicho común: “Acarrear agua y cortar leña: allí reside el maravilloso tao.” (Registro de la Transmisión de la Luz, volumen VIII.) Cabe preguntar: Si esto es así, ¿el maravilloso tao no reside también en servir a la familia y al Estado? Si sacamos la conclusión lógica de las doctrinas chan arriba analizadas, nos vemos obligados a contestar positivamente. Los maestros chan, sin embargo, no dieron esta respuesta lógica. Esto quedó reservado para los neoconfucianos, de quienes nos ocuparemos en los próximos capítulos.

Fuente: La Filosofía China - Feng Youlan - Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1989


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Feng Youlan(1895-1990)

Native of Tanghe Henan Province, Member of Department of Philosophy and Social Science of the Chinese Academy of Sciences since l955, Philosopher. Served as professor, director of Department of Philosophy, and dean of School of Literature of Tsinghua University.

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ya sea mujer u hombre, laico o monje. Y, ¿cuáles son estas cinco?
El Buda


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Nibbana



“Así pues, la meta para el buddhista no es la felicidad, porque nos damos cuenta de que la felicidad es insatisfactoria. La meta queda lejos del mundo de los sentidos. No consiste en rechazar el mundo de los sentidos, sino en conocerlo tan bien que ya no lo persigamos como un fin en sí mismo.

Ya no esperamos que el mundo de los sentidos nos satisfaga. Ya no exigimos que la conciencia sensorial sea otra cosa que una condición existente que podemos utilizar hábilmente según el momento y el lugar. Ya no nos apegamos a ella, ni exigimos que el impacto sensorial sea siempre agradable, ni nos desesperamos y apenamos cuando es desagradable.

Nibbana no es un estado en blanco, un trance en el que te borras completamente. No es la nada ni la aniquilación: es como un espacio. Es como ir al lugar de tu mente en el que no te apegas, en el que ya no te confunde la apariencia de las cosas. Ya no exiges nada del mundo de los sentidos. Simplemente lo reconoces mientras surge y se desvanece”.