"En donde no esté el Buda pasa rápidamente y sigue sin detenerte;
pero en donde él se encuentre, pasa aún más rápido..."

Arts. Meditación

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sábado, 3 de septiembre de 2011

Fukan-Zazengi: Recomendación Universal de Zazen



FUKAN-ZAZENGI
Recomendación Universal de Zazen
Dogen

La Vía es fundamentalmente perfecta. Penetra todo. ¿Cuál es el sentido de la práctica y de la realización?
El vehículo del Dharma es libre y despejado de todas las trabas. ¿Por qué deberíamos agotar nuestro esfuerzo?
No hay ni una mota de polvo en todo el universo. ¿Cómo podríamos siquiera intentar limpiarlo?
Todo se manifiesta en este mismo lugar. ¿Dónde se supone que debemos dirigir los pasos de nuestra práctica?

Ahora, si hacéis la más pequeña discriminación, crearéis una diferencia tan grande como la que separa el cielo de la tierra.
Si seguís una cosa mientras os resistís a otra, vuestro espíritu se perderá en la confusión.
Suponed que estáis seguros de vuestro entendimiento, que alcanzáis el despertar, que tenéis la sabiduría que sabe ver con sólo mirar, que comprendéis la Vía y aclaráis la mente, que nace en vosotros la aspiración de llegar a todos los cielos. Vuestra cabeza se habría quedado en la puerta de entrada, pero vuestro cuerpo no sabría cómo continuar.

Sakyamuni ya era sabio al nacer, pero ¿no veis las huellas de los seis años que vivió estrictamente sentado? Bodhidharma transmitió el sello desde la India, ¿no escucháis el eco de los nueve años que pasó frente a un muro?

Si incluso los antiguos sabios eran así, ¿Cómo podemos hoy quedar dispensados de negociar la Vía? Debéis dejar de lado la práctica basada en la comprensión intelectual y aprender a dar el giro que dirige vuestra luz hacia el interior. El cuerpo y mente se desprenderán de sí mismos, y se manifestará vuestro rostro original. Si queréis entrar en contacto con las cosas tal y como son, en este preciso lugar y en este preciso momento, empezad a ser vosotros mismos, tal y como sois.

Para practicar zen, conviene una habitación silenciosa. Comed y bebed de forma moderada. Dejad a un lado los asuntos y suspended todas vuestras tareas.
No penséis “bueno” o “malo”. No juzguéis verdadero o falso. La mente, el intelecto y la conciencia están dando vueltas – dejadlas descansar. Dejad de medir con vuestros pensamientos, ideas y opiniones, y dejad de planear convertiros en un Buda. ¿Cómo puede esto limitarse a estar sentado o tumbado?

Cuando os sentéis, extended una esterilla y poned un cojín encima. Sentaos en la postura del loto o medio loto. En la postura del loto, poned primero el pie derecho sobre el muslo izquierdo y el pie izquierdo sobre el muslo derecho. En la postura del medio loto, simplemente colocad el pie izquierdo sobre el muslo derecho.
Dejad que vuestra ropa quede suelta pero arreglada convenientemente. Y entonces poned la mano derecha sobre la pierna izquierda y la mano izquierda sobre la palma derecha, la punta de los dedos pulgares han de tocarse ligeramente.

Estirad el cuerpo y sentaos bien rectos, ni inclinados hacia la izquierda ni hacia la derecha, ni hacia delante ni hacia detrás. Tened cuidado de que las orejas queden en el mismo plano que los hombros y la nariz en la misma línea vertical que el ombligo. Poned la lengua contra el paladar, la boca cerrada y los dientes tocándose. Mantened siempre los ojos abiertos, y respirad suavemente por la nariz. Una vez que habéis ajustado la postura tomad una respiración profunda y exhalad, balancead el cuerpo de derecha a izquierda, e inmovilizaos en una posición estable. Pensad en no pensar. No pensar ¿Qué tipo de pensamiento es ese? Dejad que vuestros pensamientos desaparezcan. Este es el arte esencial de zazen.

El zazen del cual hablo no es una técnica de meditación. Es simplemente la puerta del Dharma a la paz y la felicidad, es la práctica de la realización de la Vía sin límites. El misterio abierto se manifiesta, y las trampas y redes desaparecen de vuestro camino.

Si cogéis esto, seréis como un dragón que entra en el agua, como un tigre que penetra en la montaña. Pues deberíais saber que el verdadero Dharma se aparece a sí mismo, y desde el principio dejar a un lado el aburrimiento y la distracción.

Cuando os levantéis, moveos suavemente y sin prisa, calmada y deliberadamente. No lo hagáis con la cabeza (el pensamiento) por delante. Entended que aquellos que trascienden lo mundano y lo sagrado, que mueren sentados o de pie, se han comprometido por completo a este poder.

Girar la rueda del Dharma con un solo dedo, una bandera, una aguja o un mazo, comprenderlo con un grito, un guantazo o un bastón – esto no se puede entender con el pensamiento discriminatorio. Y mucho menos a través de poder sobrenaturales. Vuestra conducta ha de ir más allá de las formas que veis y los sonidos que escucháis, tiene que basarse en lo que es anterior al conocimiento y las opiniones. Poco importa que seamos más inteligentes que los demás o al contrario. No marquéis diferencias entre torpes y listos. Si concentráis vuestro esfuerzo en un solo espíritu, eso, en sí mismo, es entregarse por completo a la Vía. La práctica-realización es pura por naturaleza. Practicar la Vía significa vivir este día presente.

En este mundo y en otros, tanto en India como en China, todos respetan el sello de Buda. El viento de la verdad sopla sin obstáculos, por eso, sentaos y entregaos por completo, inmóviles con un compromiso estable.
Aunque se dice que hay diez mil diferencias y mil variaciones, simplemente entrégate a la Vía en zazen. ¿Qué sentido tiene abandonar vuestro lugar en casa para deambular por los polvorientos reinos de otras tierras? Un solo traspiés y perderás de vista lo que tienes justo en frente. Tenéis la oportunidad de vivir esta forma humana. No paséis los días y las noches en vano.

Habéis dado con la Vía de Buda en esta vida - ¿Cómo podéis malgastar el tiempo encantados con las chispas que producen unas piedras? Forma y sustancia son como las gotas de rocío en la hierba, la suerte de la vida como un dardo de luz – se vacían en un instante, se desvanecen como un relámpago.

Os lo pido, honrados discípulos del Zen, acostumbrados desde hace tiempo a tantear el elefante, no dudéis del verdadero dragón.
Dedicad vuestras energías a la Vía que señala directamente a la realidad. Respetad a aquel que ha ido más allá del aprendizaje y es libre de todo esfuerzo.

Compartid la sabiduría de los Budas con los Budas, transmitid el samadhi de los Patriarcas a los Patriarcas. Continuad viviendo de esta forma, y seréis uno de ellos. El tesoro se abrirá a sí mismo, depende de vosotros usarlo libremente.

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"Existen estas cinco realidades en las que uno debería reflexionar a menudo,
ya sea mujer u hombre, laico o monje. Y, ¿cuáles son estas cinco?
El Buda


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Nibbana



“Así pues, la meta para el buddhista no es la felicidad, porque nos damos cuenta de que la felicidad es insatisfactoria. La meta queda lejos del mundo de los sentidos. No consiste en rechazar el mundo de los sentidos, sino en conocerlo tan bien que ya no lo persigamos como un fin en sí mismo.

Ya no esperamos que el mundo de los sentidos nos satisfaga. Ya no exigimos que la conciencia sensorial sea otra cosa que una condición existente que podemos utilizar hábilmente según el momento y el lugar. Ya no nos apegamos a ella, ni exigimos que el impacto sensorial sea siempre agradable, ni nos desesperamos y apenamos cuando es desagradable.

Nibbana no es un estado en blanco, un trance en el que te borras completamente. No es la nada ni la aniquilación: es como un espacio. Es como ir al lugar de tu mente en el que no te apegas, en el que ya no te confunde la apariencia de las cosas. Ya no exiges nada del mundo de los sentidos. Simplemente lo reconoces mientras surge y se desvanece”.