"En donde no esté el Buda pasa rápidamente y sigue sin detenerte;
pero en donde él se encuentre, pasa aún más rápido..."

Arts. Meditación

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www.zafu.cl/

jueves, 17 de enero de 2008

El Zen en Chile

El Monje Zen Patricio Goycoolea dirigiendo un ceremonia del té, 
en el marco del lanzamiento del libro sobre meditación titulado 
Encontrar el Verdadero Dragón

El zen es una disciplina oriental que permite despertar la conciencia y alcanzar el equilibrio y la paz interior

Chilenos relatan los beneficios de practicar la meditación zen

Uno de los pilares es la meditación sentada o zazen, que ayuda a lidiar con el estrés e impregna de meditación y calma todos los quehaceres durante el día.

Fecha edición: 25-10-2004
Carolina Disegni

"Deja de hablar y pensar y no habrá nada que no puedas entender. Llegarás a una comprensión total de la existencia y al significado profundo de cada instante de la vida", afirma Patricio Goycoolea (58), fotógrafo y único chileno que es monje zen ordenado en Japón. Convertido en Jiku San, Goycoolea pasó 10 años en el monasterio de Bukkokuji (Japón), donde se saltó toda la década de los '90 en Occidente, incluyendo la Guerra del Golfo y la evolución de internet. "Fue maravilloso. Fui a hacer un reportaje a ese lugar que me cautivó y donde el mundo desapareció para mi", recuerda.

En el monasterio el día comenzaba a las 3.30 horas, se practicaba zazen o meditación sentada por 40 minutos (ver recuadro) cuatro veces al día, siempre en silencio y bajo una dieta vegetariana satvica, que excluye carnes, pescados y huevos, además de cebolla, cebollín y ajo, cuyos olores perturban la tranquilidad.

"Esa práctica produjo en mí un cambio muy positivo. El trasfondo de angustia e insatisfacción que había tenido toda la vida desapareció", cuenta Jiku San.

Meditación y calma

Una experiencia positiva también vivió el periodista Luis Díaz Broughton (41), traductor del libro sobre zen Encontrar el Verdadero Dragón, lanzado por Editorial Norma la semana pasada. Atraído por las artes marciales, Luis Díaz conoció el zen a través del Instituto de Cultura Oriental, hace 18 años. Se animó a viajar a China y posteriormente estudiar un magíster en Japón, convirtiéndose en traductor de ambos idiomas. En Japón conoció al maestro Nishijima, autor del libro ahora editado en Chile, con el cual vivió cuatro años. "En una sociedad tan estresada como ésta, el zen ayuda a concentrarse en el presente, a dejar pasar tus pensamientos y sensaciones, volviéndote más simple", dice Díaz, quien señala haber encontrado también una forma de armonizar esta filosofía con la vida diaria.

Este ejemplo lo siguió también Ingrid Antonijevic (52), economista, directora de BancoEstado y discípula del sensei Nishijima: "Esta es una práctica que te ayuda a dejar pasar los pensamientos que te obsesionan y lidiar mejor con el estrés".

Actitud de vida

Según explica Jiku San, el zen es totalmente compatible con la vida actual y puede estar presente en todas las actividades. La forma más eficaz de lograr ese estado es con el zazen o meditación sentada frente a un muro: cuando se la domina bien, se la puede practicar "incluso en las horas peak en el Metro", enfatiza el monje chileno.

Para practicarlo no existe límite de edad ni es necesario seguir un credo específico. Por ejemplo, el hermano Raúl Simon (54), de la congregación católica Nuestra Señora de la Visitación, lo practica hace 13 años: "Me da paz y serenidad interior, me ayuda a valorar el silencio y me ha permitido apreciar más las enseñanzas cristianas, reafirmando mi fe", afirma.

También los artistas han incorporado el zen en su trabajo. El pintor Francisco Schwember (27), profesor de arte de la U. Católica, cuenta que "yo descubrí el zen en la adolescencia, en un período de búsqueda de mi identidad, lo que me ha permitido tener una relación más armónica con el cuerpo y los demás, así como también me permite valorar la naturaleza a través de su contemplación y respeto". Y para el abogado Rafael Jordán (40), el zen es "como un vicio, algo que uno trae y que cuando se despierta, no dan ganas de abandonarlo". Jordán lleva casi 10 años practicando en el Zendo El Molle, en el Valle del Elqui, junto con Jiku San y en 2001 fue ordenado monje, adquiriendo el nombre de Nangaku: hoy enseña esta práctica en la cárcel de La Serena, además de ejercer su profesión paralelamente.

Aprendiendo a meditar
Los secretos del zazen

La práctica del zazen o meditación sentada se realiza colocándose frente a una pared, con las piernas cruzadas, la espalda bien derecha y el mentón recogido.

Los ojos deben estar entreabiertos, mirando la base del muro, mientras que la respiración es abdominal, tranquila y profunda. Al botar el aire se pone la atención en el hara, dos o tres dedos bajo el ombligo. La mente está atenta, siguiendo el ritmo respiratorio, vigilando la postura corporal.

La actitud de la mente es de observar fluir de los pensamientos sin rechazarlos, sin atraerlos, sin juzgarlos ni analizarlos. La atención está puesta en el momento presente, en el aquí y el ahora, siendo uno con la postura, con la respiración y con el entorno.

Esta práctica efectuada en forma continua y sistemática, en lo posible todos los días, por periodos de 30 o 40 minutos, proporciona paz y libertad mental. Mejora la concentración y lleva ese estado de meditación y calma a todas las actividades del día.

Dónde ir

Instituto de Cultura Oriental
Encargado: Roberto Opazo. (Luis Thayer Ojeda 390, Providencia; F: 233-5493).

El Zendo

Monje zen: Jiku San (Patricio Goycoolea).
http://www.elzendo.cl/

Dojo Cordillera

Encargado:Rodrigo Bamón. (Santa Sofía de Lo Cañas 129, La Florida; F: 285-9541).

Fuente: La Tercera.cl

Para saber más: Budismo en Chile

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“Así pues, la meta para el buddhista no es la felicidad, porque nos damos cuenta de que la felicidad es insatisfactoria. La meta queda lejos del mundo de los sentidos. No consiste en rechazar el mundo de los sentidos, sino en conocerlo tan bien que ya no lo persigamos como un fin en sí mismo.

Ya no esperamos que el mundo de los sentidos nos satisfaga. Ya no exigimos que la conciencia sensorial sea otra cosa que una condición existente que podemos utilizar hábilmente según el momento y el lugar. Ya no nos apegamos a ella, ni exigimos que el impacto sensorial sea siempre agradable, ni nos desesperamos y apenamos cuando es desagradable.

Nibbana no es un estado en blanco, un trance en el que te borras completamente. No es la nada ni la aniquilación: es como un espacio. Es como ir al lugar de tu mente en el que no te apegas, en el que ya no te confunde la apariencia de las cosas. Ya no exiges nada del mundo de los sentidos. Simplemente lo reconoces mientras surge y se desvanece”.

Buddha Shakyamuni mantra

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