"En donde no esté el Buda pasa rápidamente y sigue sin detenerte;
pero en donde él se encuentre, pasa aún más rápido..."

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martes, 13 de diciembre de 2011

"Shobogenzo" (reseña) Gudo Nishijima, Luis Díaz Broughton y María Elena Donoso

Estudios Japoneses
Reseña

Eihei Dogen


"Shobogenzo"

Traducción. Díaz Broughton Luis Alfonso, Donoso María Elena y Nishijima Gudo Wafu. Editorial: Dunken. 529 páginas, 2008 Buenos Aires.

por Liliana García Daris

El Shobogenzo (El tesoro del verdadero Ojo del Dharma) es la obra principal del maestro Zen Eihei Dogen. Fue escrito en el siglo XIII y es considerado el texto fundamental del budismo Zen. Dogen demoró en escribirla veinte años, Eihei Dogen, también llamado Dogen Zenji o Dogen Kigen o Koso Joyo Daishi (literalmente Gran Maestro) nació el 19 Enero 1200 y murió el 22 de Septiembre de 1253, fue el fundador de la escuela Soto del Zen en Japón. De linaje noble nació en Kioto, perdió a sus padres de pequeño. Se acercó a un tío que vivía como ermitaño al pie del monte Hiei Su vida y personalidad lo impactaron e hizo que se decidiese a estudiar las escrituras en un monasterio consagrándose posteriormente a una vida de reclusión. Se consagró por completo al estudio de las escrituras. En la primavera de 1223 partió hacia China, regresando a Japón en 1227 Dogen abordó un abanico multicolor de diferentes temáticas. Las prácticas para la organización de la vida monacal también se suman a las minuciosas indicaciones para la adecuada práctica de la meditación sin dejar de lado las reflexiones filosóficas.

En Zazen-gi (Principios de Zazen) se establece: “Estudiar el Zen... es zazen”. Dogen expresa conceptos que son determinantes en sus escritos, que contienen la esencia misma del budismo, según el maestro todo el universo está interrelacionado, pero la clave para aprehenderlo es el zazen, la meditación era para Dogen en sí misma Zen. Cuando hace referencia al zazen, Dogen frecuentemente se refiere a ““sólo sentarse””, (shikantaza). Fue él quien fundó el templo Eihei-ji.

En la notas sobre la traducción se resalta que en referencia al texto chino, “El maestro Dogen escribió el Shobugenzo en japonés, vale decir, usando una combinación de caracteres chinos y el alfabeto fonético japonés que es más abreviado. Obviamente el chino, se escribe sólo en caracteres chinos. Por lo tanto cuando el maestro Dogen cita un pasaje o toma prestada una frase de un texto chino -como a menudo hace – resulta fácilmente visible como una serie de ideogramas chinos son interrumpidos por ideogramas japoneses”.

Dogen reverenciando a la tradición y sus maestros no deja de dar un tinte personal por lo cual a cada grafía china que está relacionada con conversaciones de maestros zen, también puede ser con un sutra, el carácter chino muestra un nuevo sentido.

Según nos aclaran las notas introductorias “Uno de los primeros ejemplos está en el segundo párrafo del capítulo 2, en el que el Maestro Dogen cita el sutra de La Gran Sabiduría. El sutra dice en chino (en el texto están los correspondientes ideogramas) ‘El monje crea secretamente este pensamiento’. Como frase convencional, esta sólo significa ‘[El monje] piensa secretamente’. El significado de secreto, puesto con el ideograma correspondiente, sugiere algo más del pensar y de la percepción de los sentidos, vale decir algo real, el siguiente carácter sugiere acción, y el correspondiente a esto esboza realidad concreta, el carácter que significa pensamiento, idea, atención, insinúa no sólo pensamiento, sino el estado mental del monje. Entonces el comentario del Maestro Dogen dice que la mente concreta del monje, que trabaja secretamente, es sabiduría real en sí.

Esta traducción del Shobogenzo contiene los siguientes capítulos:

1- BENDOWA
2- MAKA-HANNYA-HARAMITSU
3 - GENJO-KOAN
4 - IKKA-NO-MYOJU
5 - JU-UNDO-SHIKI
6 - SOKU-SHIN-ZE-BUTSU
7 - SENJO
8 - RAHAI-TOKUZUI
9 - KEISEI-SANSHIKI
10 - SHOAKU-MAKUSA
11 - UJI
12 - KESA-KUDOKU
13 - SANSUIGYO
14 - BUSSO
15 - SHISHO
16 - HOKKE-TEN-HOKKE
17 - SHIN-FUKATOKU (primera parte)
18 - SHIN-FUKATOKU (segunda parte)
19 - KOKYO
20 - KANKIN

Afirma Gudo Wafu Nishijima en el Prefacio que Dogen poseía una gran habilidad para comprender y explicar el budismo y que reconoció la existencia de algo que es diferente del pensamiento y eso es la realidad en la acción.

También agrega que las enseñanzas de Sakyamuni están en el Dharma, que quiere decir realidad. “Las cosas que usualmente separamos en muestras mentes, son, en la acción una sola realidad. Para expresar esa dualidad que existe entre sujeto y objeto cita las palabras de Dogen: Si un ser humano, aunque por un solo momento, manifiesta la postura del Buda en las tres formas de conducta, mientras se sienta derecho en el samadhi, el mundo entero del Dharma asume la postura del Buda y todo el espacio se vuelve el estado de realización.

El zen austero y despojado se explica en el Bendowa que es una transmisión auténtica del Dharma de Buda que se difundió de uno en uno, lo que está denotando que es la cadena dorada de maestro a discípulo, eso es a lo que se denomina lo supremo entre lo supremo. En sus enseñanzas pone de manifiesto que después del encuentro inicial con un buen consejero, nunca más se tendrá que quemar incienso, hacer postraciones, recitar el nombre de Buda o leer los sutras. “Simplemente sentarse y obtener el estado en el cual uno se ve libre de cuerpo y mente.

Cito:

“[72] “Cuando la mente está en estado de ilusión, la Flor del Dharma gira. Cuando la mente está en estado de realización, nosotros giramos la flor del Dharma. Si la realización perfecta puede ser así, La flor del Dharma gira la Flor del Dharma”

La expresión es poética y nos impele a tener una comprensión vívida de ella.

El maestro arroja luz a sus propias palabras estableciendo que la Flor del Dharma está más allá del saber y entender.

En el capítulo Rayhai-Tokuzui Dogen enseña que el valor de toda manifestación fenoménica debe definirse en base si se ha alcanzado o no la verdad. Expresando que si se trata de un niño, una mujer, un demonio o un animal como un zorro salvaje si han logrado la verdad, se le debe reverenciar profundamente. Esta cuestión debe tenerse en cuenta ya que en el contexto budista se prescinde de toda segregación por casta o raza, Dogen dice que se hagan las reverencias pertinentes a los seres nombrados así también como las ofrendas debidas, así se alcanzará el annutara-samyak-sambodhi. Sin duda el zen aparece como contradictorio pero el desafío es superar lo aparente para realizar la unidad.

En el texto se van desgranando diferentes temas que recorren desde los más cotidianos que hacen a cuestiones diarias y domésticas, como es la vida en el monasterio, o a lo referente a la alimentación o en cuanto al uso de la kasaya el texto dice: “Cuando vestimos la kasaya sentimos que es un estandarte precioso; es capaz de extinguir los pecados y producir todo tipo de felicidad y virtud” consecuente con la importancia de la túnica explica que ella es como una armadura que son como armaduras que no permiten que las flechas de la aflicción las penetren.

El tema de la transmisión del Dharma es abordado en varias ocasiones donde destaca la importancia que el maestro tiene en la vida del discípulo en la comprensión del budismo, debe vivir con su maestro y cuando haya realizado la verdad budista el maestro le entrega el certificado de transmisión (shisho), Dogen subraya la importancia del mismo.

Todos los fundamentos que explica Dogen están íntimamente interrelacionados de ahí la importancia dada a lo cotidiano como a lo más excelso, pero no olvidemos que el zen es la totalidad de la sumatoria de los actos de la vida.

La referencia a los patriarcas y sus enseñanzas están expresadas en diálogos que no son fácilmente entendibles, lo que tiene como finalidad azuzar al discípulo para que capte por intuición no por la mera inteligencia o por los conocimientos una verdad que trasciende el saber convencional. La meditación está insinuada en todos lo momentos de la vida, coser la kasaya o atender la cocina es también zazen. Aunque generalmente se hace hincapié en que la meditación es sentarse "en un intenso estado de atención concentrada que está libre de pensamientos y sentimientos”, el Vacío es lo que se busca como lo enseñó Nagarjuna, el gran filósofo del budismo, o no se busca y es lo que está siempre.

En el Shobogenzo hay un arduo trabajo de traducción donde se nota el conocimiento del chino y el sánscrito. También hay apéndices que facilitan la compresión de una obra tan encumbrada y a la vez críptica. Uno de ellos está referido a los maestros chinos citados en japonés y en pinyin.

La kasaya tiene su lugar especial donde se explica la confección de la misma y los paños que la componen. La arquitectura y la disposición del templo zen están ilustrados de forma que son comprensibles en su distribución debido al plano que está incluido. Hay una aclaración sobre este apéndice donde se determina que está basado en una conferencia del Maestro Nishijima dada en la Academia Americana de Religiones.

Deseo destacar que en un apéndice “Referencias al Sutra del Loto”, el Saddharma-pundarika-sutra fue traducido del sánscrito al chino por Kumarajiva, en otras ediciones realizadas tanto del chino como del japonés constan también los otros traductores. Este apéndice es importante porque menciona los párrafos del Sutra del Loto a los que hace referencia el maestro Dogen. Los párrafos están en chino y luego traducidos al español.

Un importante glosario de términos sánscritos muy completo ayuda al entendimiento de la obra. Finalmente figuran las referencias bibliográficas.

A continuación daré algunos datos que considero interesantes referentes a los traductores por el difícil emprendimiento que supieron realizar con gran eficiencia.

Nishijima Gudo Wafu: Monje Zen, discípulo de Renpo Niwa y Kodo Sawaki. Ha traducido el Shobogenzo al inglés y el Mulamadhyamakakarika de Nagarjuna también al mismo idioma. Dirigió un dojo Zen en Tokyo durante décadas y ahora continúa su enseñanza con algunos de sus fieles discípulos.

Donoso María Elena: Es chilena, traductora y practicante zen. Conoció a Nishijima en (1997) en Tokio, lo que la motivó a iniciar la traducción de Encontrar al Verdadero Dragón con Luis Diaz Broughton y luego en colaboración con el Shobogenzo I.

Luis Alfonso Díaz Broughton: Discípulo de Nishijima, recibió Jukai y la Transmisión del Dharma de parte de Nishijima. Traductor y docente vivió durante cinco años en el dojo de Nishijima mientras realizaba su master en la Universidad de Sophia, en Tokyo. El idioma chino lo estudió en la República Popular China en los años que residió ahí.

Es un libro de interés para todo aquel que desee adentrarse en el budismo Zen. También quiero manifestar que es la primera vez que se traduce directamente al español lo cual hace que tenga un especial valor.

1 comentario:

Enrique Antonio Mena Caviedes dijo...

Sugoi!
justo cuando no encontraba algo en castellano, me topo con este iceberg. Todo lo que había encontrado en internet está en inglés y en castellano sólo textos introductorios y comentarios a capítulos específicos del Shobogenzo.
Estoy "estudiando" el Tiempo y me soplaron que Dogen dijo cosas importantes sobre él.
Estoy abrumado. ¡Qué trío! ¡Es demasiado muy mucho!




"Existen estas cinco realidades en las que uno debería reflexionar a menudo,
ya sea mujer u hombre, laico o monje. Y, ¿cuáles son estas cinco?
El Buda


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Nibbana



“Así pues, la meta para el buddhista no es la felicidad, porque nos damos cuenta de que la felicidad es insatisfactoria. La meta queda lejos del mundo de los sentidos. No consiste en rechazar el mundo de los sentidos, sino en conocerlo tan bien que ya no lo persigamos como un fin en sí mismo.

Ya no esperamos que el mundo de los sentidos nos satisfaga. Ya no exigimos que la conciencia sensorial sea otra cosa que una condición existente que podemos utilizar hábilmente según el momento y el lugar. Ya no nos apegamos a ella, ni exigimos que el impacto sensorial sea siempre agradable, ni nos desesperamos y apenamos cuando es desagradable.

Nibbana no es un estado en blanco, un trance en el que te borras completamente. No es la nada ni la aniquilación: es como un espacio. Es como ir al lugar de tu mente en el que no te apegas, en el que ya no te confunde la apariencia de las cosas. Ya no exiges nada del mundo de los sentidos. Simplemente lo reconoces mientras surge y se desvanece”.