"En donde no esté el Buda pasa rápidamente y sigue sin detenerte;
pero en donde él se encuentre, pasa aún más rápido..."

Arts. Meditación

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lunes, 11 de junio de 2012

Anattalakkhana Sutta – Las características del no-ser (Segundo Sermon del Buda)

SN 22,59 {13S3.1.2.1.7,59} Anattalakkhana Sutta – Las características del no-ser.


Este es el segundo discurso que el Buda entregó al grupo de los cinco ascetas, en el cual discute el principio de anatta (la ausencia del yo sustancial) y demuestra que en ninguno de los cinco cúmulos del apego (khandhas) pueda haber sustancia alguna que permitiese justificadamente identificarse con él (debido a su relevancia histórica y doctrinal este sutta no contiene abreviaciones).

Monjes, la forma es el no-ser. Porque, monjes, si la forma fuera el ser, no conduciría a la aflicción y sería posible conseguir eso de la forma: ‘que la forma sea de esa manera o que la forma sea de otra manera’. Pero como la forma es el no-ser, conduce a la aflicción y no es posible conseguir eso de la forma: ‘que la forma sea de esa manera o que la forma sea de otra manera’.

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"Existen estas cinco realidades en las que uno debería reflexionar a menudo,
ya sea mujer u hombre, laico o monje. Y, ¿cuáles son estas cinco?
El Buda


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Nibbana



“Así pues, la meta para el buddhista no es la felicidad, porque nos damos cuenta de que la felicidad es insatisfactoria. La meta queda lejos del mundo de los sentidos. No consiste en rechazar el mundo de los sentidos, sino en conocerlo tan bien que ya no lo persigamos como un fin en sí mismo.

Ya no esperamos que el mundo de los sentidos nos satisfaga. Ya no exigimos que la conciencia sensorial sea otra cosa que una condición existente que podemos utilizar hábilmente según el momento y el lugar. Ya no nos apegamos a ella, ni exigimos que el impacto sensorial sea siempre agradable, ni nos desesperamos y apenamos cuando es desagradable.

Nibbana no es un estado en blanco, un trance en el que te borras completamente. No es la nada ni la aniquilación: es como un espacio. Es como ir al lugar de tu mente en el que no te apegas, en el que ya no te confunde la apariencia de las cosas. Ya no exiges nada del mundo de los sentidos. Simplemente lo reconoces mientras surge y se desvanece”.